Las bajas voluntarias, o dimisiones, originan muchas dudas entre los empleados y los empresarios que deben gestionarlas.

Una relación laboral se basa en la voluntariedad de dicho vínculo (Artículo 1.1 del ET), su finalización puede decidirse unilateralmente por cualquiera de las partes.

Si es la empresa quién lo decide estaríamos ante un tipo de despido o extinción contractual, y si surge del propio empleado, es una baja voluntaria. En este caso no se paga indemnización por despido o por extinción del contrato, y la persona no podrá percibir la prestación por desempleo.

El artículo 49.1 d) del Estatuto de los Trabajadores  argumenta que una causa de extinción del contrato de trabajo es la “dimisión del trabajador, debiendo mediar el preaviso que señalen los convenios colectivos o la costumbre del lugar”, por la cual intervienen los distintos de los convenios de aplicación.

Es importante conocer cuáles son los procedimientos y las pautas que pueda regular cada convenio colectivo. Si no especifican ninguna aclaración, no hay obligación formal de comunicar la baja voluntaria, ni el plazo de preaviso. Sólo se requerirá, entonces, una voluntad clara e inequívoca de que el trabajador quiere abandonar la empresa (de manera verbal o por otro medio o porque de sus actos se concluye, sin ninguna duda, que desea abandonar su trabajo).

La comunicación se dirigirá al embajapresario o a la persona designada para este tipo de gestiones, como el Departamento de Recursos Humanos. Una buena praxis sería que el trabajador conservase un recibí de dicha comunicación.

En cuanto al pago de la liquidación, el artículo 29.1 del Estatuto de los Trabajadores especifica que “se harán puntual y documentalmente en la fecha y lugar convenidos o conforme a los usos y costumbres. El periodo de tiempo a que se refiere el abono de las retribuciones periódicas y regulares no podrá exceder de un mes”.

El trabajador podrá solicitar la presencia de un representante legal de los trabajadores en el momento de proceder a la firma del recibo del finiquito. Si el empresario impidiese la presencia del representante en el momento de la firma, el trabajador podrá hacerlo constar en el propio recibo, a los efectos oportunos. El interés por mora en el pago del salario será el diez por ciento de lo adeudado.

Con independencia de la normativa pueda indicar, es de cortesía realizar un preaviso con suficiente antelación para que la empresa pueda restructurarse y adecuarse a tales circunstancias y causar el menor perjuicio posible. Y por parte de la empresa, también sería recomendable no poner ningún impedimento al trabajador en la obtención de su documentación ni en el pago de las cantidades adeudadas.

Ante todo, es esencial consultar en convenio colectivo, dado que en la mayoría se regula el cese voluntario del trabajador, así como otras obligatoriedades que se puedan contemplar en el mismo.